El protagonista y el conflicto multidimensional (parte 1)

Cecilia Magaña
7 min readJul 24, 2022
La película titulada Todo en todas partes al mismo tiempo aprovecha la idea del multiverso para demostrar algo muy realista: la variedad de versiones de nosotros mismos que experimentamos en la vida, nuestra multidimensionalidad.

Los seres humanos somos multidimensionales, no solo en el sentido biológico, psicológico y social (y si eres creyente, también espiritual), sino también multifacéticos: no somos los mismos en el trabajo que en la familia, nuestros amigos conocen cosas de nosotros que la persona que atiende en la tienda a la que solemos ir, jamás imaginaría, y, sin embargo, esa persona tiene una impresión de ti que puede ser aún más iluminadora sobre tu carácter y tu personalidad.

Somos contradictorios, a veces. Una mujer muy abierta y que se queja de la discriminación a las empleadas domésticas puede desayunar en la misma mesa con la suya, pero al levantarse a lavar los platos el primero que lava y separa es el de la empleada (para no mezclarlo con los demás). Un hombre que no se considera intelectual, se la pasa de parranda y sólo habla de futbol, ve el fin de la carrera de un futbolista al que admira y escribe un poema para él en facebook: sus palabras le hacen descubrir una verdad sobre sí mismo, aquello que ha depositado en el retiro del futbolista; su propio descontento con su vida.

A veces no somos nosotros quienes vemos estos aspectos de nosotros mismos, porque muchas veces no nos gustan, o simplemente porque la forma en la que nosotros nos experimentan no es la misma forma en la que nosotros nos experimentamos a nosotros mismos: un largo silencio durante una cita puede deberse a todos los pensamientos de inseguridad de cada uno de los involucrados, pero tal vez uno interprete que la chica es una sangrona y se considera superior, y ella interprete que él está dejando pasar el tiempo para que la cita se acabe pronto porque no la ha encontrado atractiva.

Los personajes, para ganar humanidad, necesitan también ser multifacéticos, es decir, multidimensionales.

El cristal con que se mira

En este capítulo de Black Mirror, titulado Hang the DJ, la excusa de un sistema para citas permite mostrarnos a los protagonistas en distintas facetas, conviviendo entre ellos y con otros personajes con quienes tendrán relaciones insatisfactorias. Esto vuelve a cada uno más profundo y más rico, a la vez que se desarrolla la trama: cada relación es un obstáculo para reencontrarse.

Volvamos a la idea de la cita a ciegas: un chico que ha ahorrado durante la semana para salir con otra chica a quien contactó por Tinder. No es la primera vez que usa el programa, la vez anterior gastó dinero, tuvo relaciones con la cita y jamás volvieron a llamarle. En esta ocasión, espera que todo sea distinto: invertirá en una mejor mesa, en un mejor lugar y ha elegido a una chica que apenas acaba de darse de alta en Tinder porque lo que él quisiera es una relación, no un acostón.

Ella, por su parte, es tímida. Acaba de darse de alta porque terminó con su novio y todas sus amigas le dijeron que lo que necesita para olvidarlo es sexo casual. Jamás ha tenido sexo fuera de una relación. Al ver que el chico ha pagado por un lugar bueno está segura de que tendrá que tener sexo: se siente comprometida. Está nerviosa, suda, guarda silencio, piensa en su ex. Procura beber para animarse, pide cosas caras del menú, pensando que así valdrá la pena animarse.

Él, por su parte, ve el consumo y el silencio de ella y lo percibe como desprecio: como si no fuera suficiente. A él le ha implicado tanto esfuerzo ahorrar el dinero que se siente ofendido. Por eso el silencio de él.

Ella, por su parte, interpreta el silencio del chico como si tuviera prisa: la cena es sólo un trámite. Lo que él quiere es sexo.

¿Cuál es la verdad? Todas y ninguna: porque la verdad depende del cristal con que se mira, a menos que alguno de los dos rompa el hielo y hable, expresando sus temores, y puedan comunicarse para aclarar los malentendidos.

Una verdad o muchas verdades

A partir de sus confidencias , el personaje de Fleabag crea un lazo con los espectadores. Esto permite que veamos con otra mirada sus defectos y sus errores: eso por lo que ella se juzga tan duramente y que, aunque sea verdad, nos parece perdonable gracias a que conocemos otras verdades del personaje.

Vivimos en un mundo muy relativista; al menos en nuestro tiempo, en el que nuestras fronteras entre el bien y el mal son cuestionadas hasta el cansancio: las autoridades no tienen límites claros (y los cruzan constantemente), los héroes de ficción que predominan son antihéroes (como los personajes del universo de Breaking Bad) o personajes abiertamente fallidos a quienes amamos por sus defectos (como la maravillosa Fleabag de Phoebe Waller-Bridge) y al final todo se reduce a lo que en nuestra individualidad creemos es bueno o malo, lo que estamos dispuestos a hacer o a permitir, y esto no es estable: cambia día a día, de persona a persona, a partir de nuestras experiencias.

De modo que en nuestro tiempo ya no existe la idea de una sola verdad, sino de muchas: y a esto se debe que muchos lectores disfruten de conocer múltiples puntos de vista sobre los personajes, o sobre un asunto. No queremos tener sólo un referente, sino varios, para de entre todas las verdades encontrar la que más nos satisface.

Esto puede enriquecer enormemente tus historias: las humaniza y acerca al lector. Aquí lo que debes tener en cuenta es cómo hacerlo. Si ya estás manejando una historia polifónica (narrada desde distintos puntos de vista), podrás hacerlo a través de las distintas voces o puntos de vista, mostrando varias percepciones sobre el mismo suceso o tema.

Pero si tienes a un solo narrador, puedes crear esta impresión a través de diálogos con otros: los personajes secundarios pueden manifestarle otro punto de vista sobre un evento que el narrador ya nos contó, o un vistazo a un aspecto del protagonista que no habíamos considerado porque él o ella misma no lo habían identificado.

Contar la historia desde diversos puntos de vista

En la película Réquiem por un sueño, el conflicto del consumo de drogas se vuelve multidimensional gracias a que la historia y la experiencia adictiva se narra desde 4 puntos de vista: el protagonista interpretado por Jared Leto ( a quien conocemos en sus facetas de hijo, novio y amigo), su madre, su novia y su compa.

En literatura breve, un gran ejemplo es el cuento de Julio Cortázar titulado La señorita Cora. El asunto principal de la historia es el problema de salud de un adolescente que se agrava durante su estancia en el hospital. Pero lo que vuelve excepcional este cuento es que en él confluyen múltiples puntos de vista, distintas maneras de vivir y experimentar el suceso y al protagonista mismo: el chico.

Así, a través de tan solo un cambio hecho con comas, Julio Cortazar muda de narrador mostrándonos la experiencia de la madre, la enfermera (llamada Cora), el novio de la enfermera y el protagonista.

Como verás, la experiencia múltiple del evento nos hace entenderlo de otra forma, concebirlo como algo mucho más grande, porque los puntos de vista se suman, y el desenlace, significa algo distinto para cada uno de los narradores.

Si ya lo leíste, léelo otra vez, y fíjate cómo cada voz aporta algo nuevo: es decir, se entrelazan, y donde una voz deja una frase, la otra voz continúa.

Solo hay algunas ocasiones en las que se repite algo desde dos puntos de vista. Una de ellas es la experiencia de la limpieza y el aseo del chico durante su estancia en el hospital (vista con vergüenza y angustia adolescente por parte del chico, y vista con fastidio y superioridad por parte de Cora). No te digo de más eventos para que tú seas quien los descubras. Puedes leer el cuento en esta liga (y no olvides volver para leer un poco más sobre su técnica y trucos para explotar los múltiples puntos de vista): http://red.ilce.edu.mx/sitios/el_otono_2014/entrale/entrale_2000/pdf/cora.pdf

¿Qué cuidar?

Ante todo, cuidar la novedad: el lector o espectador no querrá toparse con exactamente lo mismo dos o tres veces. Como habrás apreciado en la señorita Cora, a veces se trata de que los diversos puntos de vista se pasen la estafeta y continúen la trama. A veces se trata, como pudiste apreciar también en la señorita Cora, de que los personajes tengan opiniones muy distintas sobre una misma persona — y por lo tanto la perciban a través de distintos cristales- como la opinión que tienen el chico, la madre y el novio, de la señorita Cora.

Estas diferencias — mostradas desde distintos momentos que se suman- nos resultan novedosas porque, aunque se hable de la misma persona, nos la muestran a través de distintos ojos y nos pemiten conocerla mejor. Cada mirada puede aportar algo distinto de Cora (su belleza y su severidad — desde el chico; su juventud y su terquedad- desde la madre; su inexperiencia y su fragilidad — desde el novio).

De modo que, si vas a ver un mismo evento (como el aseo del chico, en nuestro ejemplo), no repitas todo, sólo céntrate en eso que le es importante a los personajes que aportarán su punto de vista.

Si vas a abordar a un personaje visto desde distintas miradas, céntrate en lo que el personaje despierta (por su relación con los demás) en cada uno de los que se expresará sobre él o ella. El chico de Cortázar se siente atraído y humillado por Cora por su edad, y por su carácter un tanto soñador y adolescente. La madre la rechaza por su sobreprotección: es una figura amenazante para su maternidad y posesividad con el hijo. Y el novio la percibe a través de sus ojos de amante — seguramente ha andado antes con otras enfermeras y Cora no será la primera ni la última- y a través de los ojos de alguien que ya tiene tiempo en el hospital y por lo tanto es mucho más experimentado que ella. Que ella se preocupe por el chico es un distractor: él quiere toda su atención.

De modo que, si vas a explorar a un personaje a través de varios ojos, hay que pensar en la relación y lo que el personaje representa para quien lo mira.

Finalmente, no olvides el lenguaje: no todos hablamos igual. Tus personajes, dependiendo de quienes son (su edad, su formación) tendrán cierto vocabulario, muletillas y ritmo (hay quien habla en frases cortas, hay quien cantinflea, hay quien es enredoso y quien es sentimental o chismoso).

En próximos artículos, veremos otros elementos a tener en cuenta :)

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Cecilia Magaña

Escribo, doy talleres y tengo un curso de creación de personajes en la plataforma de Domêstika. Vivo con Javier y Nala, una perra de humor cambiante.