El protagonista y el conflicto multidimensional (parte 2)

Cecilia Magaña
7 min readAug 7, 2022
Muñeca Rusa, temporada 1 (Netflix 2019)

¿Cómo dar dimensión a un personaje o conflicto si tengo un único narrador: el protagonista?

Durante los primeros episodios de la temporada 1 de Muñeca Rusa, conoceremos a Nadia, la protagonista desde su punto de vista. ¿Cómo es posible darle varias dimensiones a un personaje si es él mismo o ella misma quien se narra o a quien seguimos como punto de vista? En el caso de esta serie, se aprovecha que Nadia repite el mismo día una y otra vez con distintas decisiones, sino gracias a los personajes secundarios y cómo reaccionan a ella según las decisiones que toma en cada repetición. En este caso, la clave para darle más dimensiones o facetas a Nadia es la repetición (desde el mismo punto de vista del personaje) y el aprovechamiento de los personajes secundarios a través de sus diálogos e interacciones con el o la protagonista. Profundizaremos un poco en cómo lograr esto a través de tres recursos que también pueden usarse en historias realistas: aprovechar el diálogo, crear una secuencia de repetición a través de la fantasía, contrastar al personaje a través del flashback y constrastarle a través de distintas actividades y relaciones.

Aprovechar el diálogo

Si tu protagonista es el único narrador, como te decía antes, puedes volverlo multidimensional a través de diálogos o interacciones con otros, ya que todo lo que narre será su punto de vista y el contraste podría venir de las voces de aquellos personajes con quienes interactúa.

Por ponerte un ejemplo, puedes identificar algo que es importante para tu personaje y construir cómo es visto con otros ojos por uno de los secundarios, provocando que éste se lo manifieste en un diálogo.

Pensemos que tu protagonista ha manifestado una opinión sobre una película que, considera, es casi un retrato de su vida. En una plática con su hermana, que es un personaje secundario, su hermana cree que la película es malísima, predecible y poco verosímil. Destruye, por completo, la idealización que la protagonista tenía de la película, por un lado, y nos hace pensar que, si la protagonista considera esa película un retrato de su destino y de su vida, estos no son muy esperanzadores que digamos.

En la película Memento, de Christopher Nolan, seguimos a un personaje con problemas de memoria a corto plazo que está en busca de un hombre a quien considera responsable de la muerte de su mujer. Este hombre, llamado Leonard, tendrá una conversación telefónica con alguien, hablando de un caso similar el suyo en el que un hombre con pérdida de memoria comete un error. Su interlocutor telefónico casi no participa en la conversación, pero cuando lo hace, su punto de vista de la historia nos dará una percepción distinta de ésta y de Leonard.

Si bien a lo largo de la película, los personajes secundarios tendrán conversaciones que contrastarán constantemente lo que dice Leonard, será en la secuencia de la llamada telefónica en la que mejor se construya este recurso.

Otro ejemplo cinematográfico es El club de la pelea, en el que seguimos la historia desde el punto de vista de John (interpretado por Edward Norton). Su percepción de su vida, su realidad y el gran evento que le cambia la vida: conocer a Tyler Durden, serán contrastados también por pequeños diálogos con otros personajes que, en un principio no nos sorprenderán tanto pero poco a poco irán resultando clave para comprender qué está ocurriendo y cómo se amplía la consciencia de John.

Las conversaciones con el mismo Tyler, nos permiten saber más sobre el mundo interno de nuestro narrador, que lo que nos dice directamente como espectadores.

La repetición a través de la fantasía

Otra posibilidad es trabajar la fantasía de tu personaje, lo que él o ella se imagina, contrastado con la realidad. Un hombre se prepara para ir a trabajar durante la mañana pensando que asesinará a sus compañeros de trabajo. Lo planea detalladamente, limpia el arma con la que lo hará, la guarda en su portafolios. En el camino de ida mira el mundo de una forma. Al llegar al trabajo, en lugar de hacer lo que se proponía, el plan exacto se ejecuta distinto: saluda al que iba a matar primero, le prepara un café a quien iba a matar después, limpia el espacio debajo de su escritorio donde se imaginó que iba a guarecerse su tercera víctima, y pasa el día sin hacer lo que imaginó, cambiando cada punto de su plan por una rutina normal donde entendemos por qué quiere matarlos a todos: nadie le respeta. Al volver a casa, el mismo camino que él percibió de una forma por la mañana, es percibido de otra forma por él mismo en la tarde.

Un ejemplo cinematográfico de este recurso es aprovechado en la temporada 1 de la serie Barry, de HBO, en la que un asesino a sueldo decide iniciarse en el mundo de la actuación y constantemente se imagina su futuro. Estas fantasías nos permiten conocer no solo sus deseos de tener una vida de pareja y un proyecto familiar, sino también ver que su pensamiento es tan ingenuo que a veces raya en lo infantil, un rasgo que le da otra dimensión a este asesino.

En una de sus fantasías, Barry se imagina comprando sopa con Sally, la mujer de quien se está enamorando. El letrero del pasillo solo dice: sopa, sopa, sopa. Un detalle que, sumado a lo que ha ocurrido antes en el episodio, construye un mundo interno en el que Barry simplifica las cosas, casi como un niño.

El cambio en el punto de vista, dentro del mismo personaje, contrastando realidad y fantasía definitivamente nos da una sensación multidimensional.

El contraste a través del flashback

Que el personaje recuerde, vaya y vuelva de un evento en el pasado, puede mostrarnos una faceta diferente sin perder el mismo punto de vista del personaje: cómo se percibe o cómo fue entonces y cómo es hoy o cómo enfrenta los eventos que le ocurren en el presente, permiten contrastarle de manera natural. La señora Dalloway, de Virginia Woolf, aprovecha este recurso a lo largo de toda la novela, permitiendo que volvamos una y otra vez a un evento de la juventud de Clarissa Dalloway, un verano luminoso en el que ella era otra persona de quien es hoy, en su rutinaria y aparentemente superficial edad madura.

Un ejemplo en series de televisión es El diario de la Criada, que está estructurada precisamente con una estructura de ida y vuelta entre el presente y el pasado de Jane: cada recuerdo al que vuelve no solo le da una capa distinta a la personalidad y construcción de la protagonista y narradora, sino que también aporta algo nuevo al entendimiento que tenemos de su presente y del sistema social en el que ahora vive.

El mismo recurso de ir del pasado al presente, se usará en los episodios centrados en los personajes secundarios, aprovechando la estrategia para también conocerles a ellos.

El contraste a través de distintas actividades y relaciones

Una alternativa más es mostrar varios roles del mismo personaje: si el personaje tiene una faceta profesional, una faceta familiar, una faceta de pareja, verle en estos ambientes y cómo son sus relaciones ahí, nos permite darle distintas dimensiones. Un personaje puede ser excelente en su trabajo pero terriblemente fallido en su vida de pareja y con tan solo construir ese contraste, el personaje ya se sentirá mucho más humano en comparación con una historia en la que sólo mostráramos su éxito laboral. Para que esto funcione, no se trata solo de que llevemos a un personaje de un lugar a otro, sino que nos aseguremos de que en cada relación o en cada espacio, se desarrolle algo de la trama: así la historia también continúa marchando hacia adelante.

Un ejemplo cinematográfico es la película Belleza Americana, narrada también por su protagonista. Los contrastes entre la vida laboral, matrimonial, su rol como padre y como vecino, permitirán construir a Lester y después ver cómo su cambio de vida impacta en todas estas áreas. En esta historia, también se usará el recurso de la fantasía para construir el mundo interno del personaje, su mando una dimensión más a nuestro entendimiento de nuestro narrador protagonista.

La elección laboral de Lester después de su crisis existencial, por ejemplo, no solo da una oportunidad para que descubra algo como parte de la trama, sino que nos dice mucho de lo que ahora desea para su vida al trabajar en un subempleo en el que usualmente se contrata a personas muy jóvenes

Un ejemplo en literatura es el cuento titulado La madre espera, de Ghada Martínez, que narra la complicada relación entre Lidia, la protagonista, y su madre. Para lograrlo nos muestra la faceta de hija, de maestra y de amante de Lidia para comprender cómo es que la relación con mamá impacta en todas estas áreas de su vida. El efecto es que tenemos una especie de caleidoscopio, un retrato sumamente humano no solo de la protagonista sino de por qué es que no puede alcanzar la felicidad. El cuento también aprovecha el recurso de contarnos momentos del pasado, lo que enriquece y complica aún más a Lidia y el conflicto con su madre.

Si deseas echarle un ojo, puedes leerlo aquí: https://estepais.com/cultura/la-madre-espera/

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Cecilia Magaña

Escribo, doy talleres y tengo un curso de creación de personajes en la plataforma de Domêstika. Vivo con Javier y Nala, una perra de humor cambiante.